Fue nombrado en 1778 por el alemán Abraham Gottlob Werner (científico 1749 o 1750-1817) a partir de unos ejemplares que procedían de Molina de Aragón (Guadalajara, España) pensando que pertenecían a la comunidad autónoma de Aragón.
De origen hidrotermal, la aragonita se encuentra en fisuras y cavidades de rocas. También se forma como un conglomerado en fuentes calientes, así como por la precipitación de calcio inorgánico de las aguas superficiales. Entre las variedades de aragonito se encuentra el llamado flos-ferri (flor de hierro), que se asemeja a un coral.
El Aragonito se puede encontrar en las conchas de casi todos los moluscos y en el esqueleto de los corales.
El aragonito enseña paciencia y aceptación, su energía práctica genera disciplina y confiabilidad, mentalmente proporciona flexibilidad y tolerancia, combate emocionalmente la ira y el estrés emocional.